Ucrania se vuelca en honrar a sus muertos y reivindicar su resistencia en el aniversario de la guerra | Internacional

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Ucrania ha rendido homenaje a los ca√≠dos en el primer aniversario de la gran invasi√≥n rusa del pa√≠s, que comenz√≥ el 24 de febrero de 2022. Mientras la guerra no acabe, y esa posibilidad no se atisba pr√≥xima, esta fecha queda marcada extraoficialmente a fuego como el nuevo d√≠a de los difuntos. La muerte es un drama cotidiano que ocupa un lugar preferente en la vida de un pa√≠s en guerra. De norte a sur y de este a oeste, los honores se han extendido este viernes en forma de flores, plegarias, c√°nticos y l√°grimas. Mientras, las autoridades de Kiev y de Mosc√ļ ofrecen cifras de sus bajas que no son las reales.

En la guerra, las cifras son tambi√©n armas en manos de cada bando, que las usa para favorecer su causa. En medio de esta incertidumbre sobre el impacto humano real, fuentes de inteligencia occidentales calculan que las muertes ascienden al entorno de 25.000 o 30.000 en el lado ucranio y unos 100.000 en el ruso. Otras fuentes elevan el n√ļmero de v√≠ctimas ucranias.

El presidente Volod√≠mir Zelenski, convertido en una influyente figura de la pol√≠tica mundial al liderar la resistencia de su pa√≠s, recibi√≥, coincidiendo con el aniversario en Kiev, al primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki. El mandatario del pa√≠s vecino viaj√≥ acompa√Īado de la primera entrega de tanques Leopard 2 de fabricaci√≥n alemana que Ucrania lleva meses reclamando y que tambi√©n recibir√° de Espa√Īa. Zelenski, aunque no deja de pedir m√°s y m√°s armas, ha agradecido la ayuda recibida de sus aliados a lo largo de estos meses, pues ese apoyo es lo que les ha permitido frenar el intento del presidente ruso, Vlad√≠mir Putin, de tomar el control del pa√≠s y colocar a un Gobierno t√≠tere. ‚ÄúEl mundo no se est√° olvidando de Ucrania. Eso nos permite mantenernos fuertes, invencibles‚ÄĚ, ha agradecido. ‚ÄúSi todos nuestros aliados hacen su trabajo, la victoria es inevitable‚ÄĚ.

Las fotos de ocho de los asesinados a manos rusas en Bucha lucen sobre un centro de flores rojas en una de las paredes exteriores del que se convirti√≥ en cuartel del ej√©rcito del Kremlin en esta localidad a las afueras de Kiev. Natalia Verbova, de 50 a√Īos, acaricia la primera de esas im√°genes. Es la de Andrii Verbovii, su marido. Le acompa√Īan, entre dos banderas nacionales, Vitalii Karpenko, Denis Rudenko, Sviatoslav Turkovskii, Anatolii Prikhidko, Andrii Dvornikov, Andrii Matviichuk, Valerii Kotenko. Este √ļltimo es el que los acog√≠a en su vivienda en las primeras horas de ocupaci√≥n de Bucha, cuando, seg√ļn los familiares han sabido por la polic√≠a, un joven les delat√≥.

El grupo fue capturado el 4 de marzo, como muestra la grabaci√≥n de una c√°mara de la calle conseguida por el diario The New York Times. Fueron asesinados ese mismo d√≠a, seg√ļn han resuelto las investigaciones, aunque al principio se pens√≥ que hab√≠a sido el 5 de marzo, la fecha de fallecimiento que figura en todas las fotos. Los cad√°veres, alguno maniatado seg√ļn las fotos de la agencia Associated Press, permanecieron en el mismo sitio hasta un mes despu√©s, cuando las tropas invasoras tuvieron que replegarse, dejando un rastro de muerte y brutalidad tras de s√≠. Es ah√≠ mismo donde los familiares han erigido la ofrenda floral y donde este viernes les han recordado en un acto sencillo pero emotivo. Alguno de ellos muestra en la pantalla del m√≥vil fotos de los cuerpos desparramados en el mismo punto sobre el que ahora tiene sus pies.

400 víctimas civiles en un mes de ocupación

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M√°s de 400 civiles perdieron la vida en Bucha en el mes largo de ocupaci√≥n y pesadilla. Algunos fueron, seg√ļn los primeros indicios, torturados y asesinados a sangre fr√≠a. La calle Yablunska, en cuyo n√ļmero 144 se halla el edificio tomado como centro de mando por los rusos, apareci√≥ regada de cad√°veres cuando estos pusieron pies en polvorosa tras fracasar en su intento de tomar Kiev. ‚ÄúEs muy dif√≠cil asumir lo ocurrido. Los cuerpos ten√≠an rastros de tortura. Es una pesadilla tambi√©n saber que permanecieron aqu√≠ durante un mes. Estuvimos busc√°ndolos con la esperanza de que estuvieran vivos‚ÄĚ, lamenta Natalia.

Junto a ella, Oleksander, de 68 a√Īos y padre de Sviatoslav Turkovskii, otro de los ocho asesinados. ‚ÄúEl 23 de febrero mi hijo hab√≠a cumplido 35 a√Īos y el 24 comenz√≥ la invasi√≥n. Ese d√≠a me llam√≥ y me dijo que le hab√≠an liberado del trabajo para integrar la defensa territorial. El √ļltimo contacto que tuve con √©l fue el 4 de marzo, que me mand√≥ un mensaje por el m√≥vil diciendo que estaban escondidos en casa de Valerii Kotenko. Me dijo que no le llamara, que no pod√≠amos vernos‚ÄĚ, rememora el padre.

En el cementerio de la localidad, un sacerdote rezó un responso mientras varias familias de militares muertos en combate atendían con flores que depositaron después sobre sus tumbas. De fondo, algunos llantos y el sonido del viento helador, que hace flamear las banderas y los plásticos que envuelven algunos de los ramos. Tras entonar el himno nacional, cada uno se dirige a la tumba de su ser querido.

Anastasiya, de 27 a√Īos, no quita ojo de la foto de su marido, Yurii, muerto a los 28 a√Īos el pasado agosto en Marinka (regi√≥n de Donetsk, en el este de Ucrania). Acompa√Īada por sus suegros, la joven explica que tiene un hijo, Iv√°n, que la v√≠spera ha cumplido 10 a√Īos y que no deja de recordar los mejores momentos que vivi√≥ con su padre. ‚ÄúHoy es un d√≠a muy doloroso. El 24 de febrero del a√Īo pasado se nos rompi√≥ la vida en dos. Y se nos rompi√≥ una segunda vez con la muerte de mi marido‚ÄĚ, se√Īala Anastasiya. ‚ÄúNo puedo sentir m√°s dolor, pero siento tambi√©n l√°stima por el resto de v√≠ctimas‚ÄĚ, a√Īade.

En Kiev, varios hombres vestidos de militar y varios grupos de mujeres acuden a depositar flores en el muro que recuerda a los ca√≠dos desde que la guerra comenz√≥ en 2014 en el este de Ucrania. Sus rostros, miles, se van a√Īadiendo al muro que flanquea el monasterio de San Miguel de las C√ļpulas Doradas. Hasta all√≠ se dirige Olha, de 40 a√Īos, con un ramo con los colores de la bandera nacional, azul y amarillo. Uno de los retratos es de su marido, Iv√°n, que muri√≥ cerca de Bajmut (regi√≥n de Donetsk) hace cuatro meses. ‚ÄúEst√° muriendo mucha de nuestra gente, de nuestros soldados y de nuestros ni√Īos. Esperamos cada d√≠a la victoria. Puede que sea ma√Īana, hoy‚Ķ‚ÄĚ.

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Nathan Rivera
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My story began with a relentless thirst for knowledge and an innate curiosity about the events shaping our world. I graduated with honors in Investigative Journalism from a renowned university, laying the foundation for what would become a fulfilling career in the field.

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