La peor cara de Europa con los migrantes | Internacional

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Un barco con aires de prisi贸n flotante en el Reino Unido para alojar solicitantes de asilo. Macrocampamentos en Grecia donde los refugiados acaban perdiendo la cabeza en condiciones de inmundicia, cuando no son cazados por los habitantes locales. O jaulas en Bulgaria. Cambia el envoltorio, pero el fin es el mismo: frenar los movimientos migratorios. Las f贸rmulas para evitar que aquellos que buscan seguridad o una oportunidad de prosperar no lleguen a Europa se han recrudecido en los 煤ltimos a帽os y se ha normalizado cada vez m谩s la retenci贸n (o incluso detenci贸n) de personas inocentes y los malos tratos en las fronteras. Se han aprobado leyes, como la danesa, que permite a las autoridades confiscar todo el dinero y objetos de valor de los inmigrantes, con la excepci贸n de los anillos de boda. Y es cada vez menor la conmoci贸n ante los miles de muertes en el mar.

鈥淒esde principios de este siglo, Europa ha desarrollado una serie de normativas que contradicen los cimientos m谩s fundamentales de los derechos humanos, a pesar de que ha sido una regi贸n clave para su construcci贸n desde la II Guerra Mundial鈥, mantiene Pablo Ceriani, miembro del Comit茅 de la ONU para la Protecci贸n de los Derechos de los Trabajadores Migrantes. La pol铆tica del castigo, que no se plante贸 para los millones de ucranios que se han instalado en el continente, se aplica en suelo europeo, pero tambi茅n en pa铆ses donde la vida de un refugiado vale lo que su familia o la UE pague por ella.

En Libia, el tr谩nsito de migrantes es un mercadeo de esclavos en pleno siglo XXI, donde se les detiene, tortura y mata con el conocimiento de las instituciones europeas que forman y financian una guardia costera que alimenta este s谩dico negocio. En T煤nez, que se ha convertido en el principal punto de salida hacia Europa, se ha institucionalizado una batalla contra los negros. Marruecos, que pugna con 茅xito por m谩s protagonismo en el reparto de dinero europeo, ha pasado a frenar las pateras a tiros, seg煤n han denunciado los supervivientes al llegar a Espa帽a.

Hace ya 72 a帽os que existe un marco legal internacional, suscrito por 145 pa铆ses, que garantiza los derechos de quienes buscan refugio. Pero la movilidad humana 鈥108,4 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, seg煤n el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (Acnur)鈥 est谩 poniendo a prueba los valores que inspiraron esas reglas, aunque Europa est茅 lejos de ser el principal destino de los que piden refugio.

鈥淓n el contexto europeo, el principal reto incumplido tiene que ver con las personas que necesitan salir de sus pa铆ses para buscar protecci贸n鈥, mantiene Ceriani. 鈥淓stas pol铆ticas no contribuyen a frenar la movilidad humana y menos a煤n a desincentivar la migraci贸n por v铆as irregulares, pero s铆 a un incremento dram谩tico de muertes y desapariciones鈥, a帽ade el experto.

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Preguntada acerca de cu谩l es el nivel de preocupaci贸n de la UE hacia sus socios en terceros pa铆ses donde los est谩ndares de respeto a los derechos de los refugiados son bajos, la portavoz de Asuntos de Interior de la Comisi贸n Europea, Anitta Hipper, responde que la cooperaci贸n con ellos 鈥渆s esencial y se basa en el pleno respeto de las normas internacionales de derechos humanos y el principio de no devoluci贸n鈥. Para la Comisi贸n, la receta para acabar con las muertes en el mar es luchar contra las mafias y crear v铆as seguras, sobre todo, enfocadas en migrantes con altas capacidades y talento.

Estas son algunas de las pr谩cticas y pol铆ticas contra los inmigrantes y refugiados que se han normalizado en las 煤ltimas d茅cadas, un recorrido en el que prevalece el control de las fronteras frente al respeto de derechos b谩sicos:

Reino Unido: la obsesi贸n pol铆tica heredera del Brexit

Las palabras siempre delatan las aparentes buenas intenciones. El Gobierno conservador de Rishi Sunak insiste en que su principal objetivo al afrontar la inmigraci贸n irregular es combatir a las mafias que trafican con seres humanos desde las costas francesas a las orillas del sur de Inglaterra. Pero cuando la ministra del Interior, Suella Braverman, se refiere al fen贸meno como una 鈥渋nvasi贸n鈥, o el primer ministro Sunak insiste en llamar 鈥渋legales鈥 a los inmigrantes que cruzan el canal 鈥擜cnur reclama que se les llame irregulares鈥 o habla del asunto detr谩s de un cartel con el eslogan Stop The Boats (Detengamos las embarcaciones), resulta claro qui茅n es el enemigo real para el Gobierno.

Vista a茅rea de la barcaza para inmigrantes 'Bibby Stockholm', amarrada en el puerto de Portland (Reino Unido) en agosto.Finnbarr Webster (Getty Images)

El verdadero mensaje que ocultaban las proclamas del Brexit era un discurso xen贸fobo. Siete a帽os despu茅s de aquel refer茅ndum, el n煤mero de comunitarios que llega al Reino Unido es casi inexistente, pero la cifra de solicitantes de asilo en este pa铆s, procedentes del resto del mundo, es r茅cord, con un atasco de m谩s de 175.000 personas. El Gobierno de Sunak ha provocado las cr铆ticas y la ira de organizaciones humanitarias, de la Iglesia anglicana y hasta del rey Carlos de Inglaterra, con cada una de las propuestas, a cada cual m谩s cruel, destinadas a frenar la llegada de personas. La justicia europea par贸 las deportaciones a un tercer pa铆s, Ruanda, pero Downing Street no tira la toalla. A la espera de la luz verde del Tribunal Supremo, los vuelos podr铆an reanudarse este mismo a帽o.

El Gobierno ha comenzado ya a usar el Bibby Stockholm, la prisi贸n flotante anclada en la isla de Portland. Los primeros inmigrantes, 39, tuvieron que ser desalojados de inmediato despu茅s de que se detectara un brote de legionela en la embarcaci贸n. Pero enseguida fueron realojados, y Downing Street ha encargado ya dos nuevas instalaciones flotantes similares. La pen煤ltima idea barajada por la ministra Braverman es usar brazaletes con GPS para controlar a los reci茅n llegados, una medida que hasta ahora solo se usaba con orden judicial y para condenados o presos preventivos. Y la 煤ltima ha sido internar en prisiones donde hay delincuentes sexuales a los ni帽os migrantes que est谩n llegando por mar al pa铆s.

La clave de este incremento gradual de la severidad mostrada reside en la nueva Ley de Inmigraci贸n Ilegal, que impone al ministro del Interior la obligaci贸n de impedir a toda costa la entrada de irregulares al pa铆s. Es el modo de sugerir que vale cualquier cosa para lograr ese objetivo. Por Rafa de Miguel

Libia: mercadeo de esclavos ante los ojos de Europa

Hace cinco a帽os, la CNN mostr贸 al mundo c贸mo en Libia centenas de migrantes negros eran vendidos por unos 4.000 euros. Sus c谩maras grabaron una subasta nocturna en un centro de detenci贸n y los lamentos de varios j贸venes que se abalanzaban sobre el objetivo para denunciar trabajo esclavo, torturas y encierros indefinidos sin comida ni agua. Libia sigue siendo un lugar clave en el 茅xodo hacia Europa y, aunque se trata de un Estado fallido, ha recibido ya casi 700 millones de euros de la UE para fortalecer su control migratorio. La Guardia Costera libia ha sido formada, equipada y financiada por distintas instituciones europeas para, en el discurso oficial, salvar la vida de aquellos que se adentran en el mar.

Un grupo de refugiados en un centro de detención improvisado en las afueras de Misrata (Libia) el 16 de octubre de 2015. Aproximadamente 1.500 personas procedentes de Egipto, Pakistán, Bangladés, Marruecos, Sudán, Ghana, Gambia, Chad, Argelia, Níger, Nigeria y Mali llevaban cinco meses viviendo en centros de detención tras ser capturados por funcionarios libios cuando se dirigían a países europeos.
Un grupo de refugiados en un centro de detenci贸n improvisado en las afueras de Misrata (Libia) el 16 de octubre de 2015. Aproximadamente 1.500 personas procedentes de Egipto, Pakist谩n, Banglad茅s, Marruecos, Sud谩n, Ghana, Gambia, Chad, Argelia, N铆ger, Nigeria y Mali llevaban cinco meses viviendo en centros de detenci贸n tras ser capturados por funcionarios libios cuando se dirig铆an a pa铆ses europeos.Anadolu Agency (Getty Images)

La realidad es que estos guardacostas armados forman parte de una siniestra cadena que evita que los refugiados lleguen a Europa devolvi茅ndolos a tierra. All铆 son encarcelados, extorsionados y maltratados una y otra vez en los m谩s de 20 centros de detenci贸n oficiales y en un n煤mero indefinido de prisiones gestionadas por las milicias. Diversos informes de ONG, investigaciones period铆sticas y autoridades europeas han dado fe de ello a lo largo de estos a帽os.

El valor de los que pasan por Libia de camino a Europa depende de lo que sus familias puedan pagar. La periodista Sally Hayden, que radiografi贸 la infame realidad de los cerca de 650.000 refugiados que hay en Libia, repara en c贸mo se los categoriza en funci贸n del precio de su nacionalidad. En su libro Mi cuarta vez, nos ahogamos: buscando refugio en la ruta migratoria m谩s mort铆fera del mundo, cuenta que somal铆es y eritreos, con una gran di谩spora muy conectada, son los m谩s valiosos porque logran que sus familias paguen recompensas de hasta 10.000 euros.

Mohammed Abakir Ayacab, que ten铆a solo 15 a帽os cuando lleg贸 a Tr铆poli desde Sud谩n, recuerda sus dos a帽os en el pa铆s como los peores de su largo periplo migratorio. Tras ser interceptado en el mar intentando llegar a Italia en 2021, lo llevaron al centro de detenci贸n de Ain Zara con otras 700 personas. 鈥淓stuve tres meses all铆 y acab茅 en otra prisi贸n con 4.000 personas m谩s. No hab铆a apenas agua ni comida, no ten铆amos espacio para recostarnos y dormir, y me pegaban una y otra vez. A veces nos romp铆an una mano, una pierna, te golpeaban en cualquier sitio y sin motivo. Si no eras lo suficientemente fuerte, te mor铆as鈥, cuenta el joven por videollamada desde Marruecos, donde sigue esperando en la indigencia su oportunidad de llegar a Europa. Por Mar铆a Mart铆n

Grecia: entre la acogida y el encierro

En Grecia hay 42 campos de refugiados y quienes solicitan asilo deben esperar all铆 a que se resuelva su solicitud. El Estado tarda incluso a帽os en aceptar o denegar las peticiones y los campos almacenan ya refugiados en lugar de acogerlos. En 2020, en Moria, el campo de la isla de Lesbos, hab铆a 20.000 personas en un espacio para 3.500. Las mujeres no iban al ba帽o por la noche, por temor a violaciones. Fruto del estr茅s de vivir api帽ados, cada noche se suced铆an peleas en las que cientos de personas resultaron heridas y una docena muri贸. El campamento recib铆a ataques de grupos ultraderechistas y las condiciones de inseguridad eran terribles, hasta que un incendio lo destruy贸 en septiembre de ese a帽o.

Para evitar las protestas de la poblaci贸n local, el Ejecutivo del conservador Kyriakos Mitsotakis ide贸 un nuevo tipo de campo: los Centros Cerrados de Acceso Controlado, un modelo cuyo fin es mantener a los refugiados lejos de los vecinos griegos. A diferencia de los otros asentamientos, estos est谩n en zonas monta帽osas de dif铆cil acceso.

El Centro Cerrado de Acceso Controlado de Samos (Grecia) es un campo de refugiados financiado por la Unión Europea para acoger a solicitantes de asilo.
El Centro Cerrado de Acceso Controlado de Samos (Grecia) es un campo de refugiados financiado por la Uni贸n Europea para acoger a solicitantes de asilo. SOPA Images (SOPA Images/LightRocket via Gett)

El primero se abri贸 en 2021 en la isla de Samos. En su inauguraci贸n, el primer ministro Mitsotakis afirm贸: 鈥淓ncontrar谩n un campo impecable, ni punto de comparaci贸n con lo que ten铆amos antes鈥. Pero una investigaci贸n de Miren Bardaji realizada para la Universidad del Pa铆s Vasco constata que 鈥渓as medidas de seguridad y vigilancia excesivas y las restricciones a la libertad se asemejan m谩s a complejos penitenciarios鈥. Badji se帽ala que su ubicaci贸n, alejado de todo n煤cleo habitado, es una barrera determinante.

Aunque en teor铆a son campamentos abiertos, su estructura carcelaria permite encerrar a los ocupantes de manera arbitraria. Una refugiada palestina resume la situaci贸n: 鈥淭odo est谩 dise帽ado para decirnos que no somos bienvenidos鈥. Por Hibai Arbide

T煤nez: Fati y Marie, v铆ctimas del 鈥渞acismo de Estado鈥

T煤nez fue durante a帽os un refugio para los subsaharianos. Por eso, Fati y Pato, una pareja que se conoci贸 en un centro de detenci贸n en Libia en 2016, decidieron buscar una vida mejor en T煤nez. Hab铆an sido padres en penosas condiciones y los guardacostas libios les hab铆an interceptado cuatro veces en su camino a Europa. 鈥淨uer铆amos irnos para intentar inscribir en una escuela a la ni帽a鈥, cuenta Pato, camerun茅s de 29 a帽os cuyo nombre real es Mbengue Nyimbilo Crepin.

Pero el pasado mes de julio, cuando cruzaron la frontera tunecina, el pa铆s que un d铆a fue la esperanza democr谩tica 谩rabe ya hab铆a cambiado. En febrero, el presidente Kais Said dio un discurso violentamente racista en el que alertaba de 鈥渦n plan criminal鈥 para reemplazar su poblaci贸n 谩rabe y musulmana por 鈥渉ordas鈥 de migrantes negros. Los d铆as siguientes se desat贸 una ola de violencia xen贸foba contra los subsaharianos.

Fatie e Marie fallecieron en la franja desértica de la frontera ente Túnez y Libia.
Fatie e Marie fallecieron en la franja des茅rtica de la frontera ente T煤nez y Libia.

Ya en territorio tunecino, en la ciudad sure帽a de Zarzis, la polic铆a intercept贸 a la familia. 鈥淣os golpearon, nos cachearon鈥 Destruyeron los tel茅fonos y nuestros documentos de identidad y nos dejaron en el desierto鈥, recuerda Pato. Junto a ellos, m谩s de 1.000 personas fueron deportadas a la franja de desierto fronteriza entre T煤nez y Libia . Tras cuatro d铆as sin agua ni comida, Pato se desplom贸 exang眉e, e implor贸 entre l谩grimas a su compa帽era que lo abandonara all铆 y que intentara salvar a la peque帽a Marie.

Horas despu茅s, tres migrantes sudaneses lo encontraron y le ayudaron a cruzar a Libia. Fue all铆 donde vio las im谩genes que circulaban en redes sociales de los cad谩veres de una mujer y una ni帽a abrazadas en la arena, unas fotos que se convirtieron en el s铆mbolo de las nuevas pol铆ticas de T煤nez contra los refugiados. Eran Fati y Marie. 鈥淗ubiera preferido morir con ellas 鈥︹, lamenta Pato. 鈥淐ada d铆a, cuando me despierto, las busco a mi lado. Pero ya no est谩n鈥.

Cuando se suced铆a este drama, T煤nez y la UE ya trabajaban en un acuerdo de colaboraci贸n para el control de los flujos migratorios. Bruselas aportar谩 105 millones de euros destinados en exclusiva a programas de control de fronteras, registros y devoluciones, adem谩s de otros 150 millones en ayuda directa al presupuesto. Por Ricard Gonz谩lez

Bulgaria: jaulas y disparos

Ladrillo, rejas oxidadas y tablones de madera como paredes. Tierra y basura en el suelo. As铆 son las jaulas donde Bulgaria encierra a solicitantes de asilo capturados en su frontera con Turqu铆a. Un v铆deo difundido en el marco de una investigaci贸n de la organizaci贸n Lighthouse Reports desvel贸 en 2022 c贸mo el pa铆s europeo empleaba estas infraestructuras. Adem谩s, se registraron pr谩cticas de encierro similares en Hungr铆a y en Croacia. Ocho meses despu茅s de este hallazgo, Bulgaria ha dejado de usarlas, pero de los otros dos pa铆ses no hay noticias.

Fotograma de un vídeo difundido en el marco de una investigación de la organización Lighthouse Reports en el que se distinguen varias personas encerradas en una jaula contigua a la comisaría de Sredets, en Bulgaria.
Fotograma de un v铆deo difundido en el marco de una investigaci贸n de la organizaci贸n Lighthouse Reports en el que se distinguen varias personas encerradas en una jaula contigua a la comisar铆a de Sredets, en Bulgaria.

La jaula se hallaba junto a la comisar铆a de polic铆a de Sredets, a 40 kil贸metros del l铆mite con Turqu铆a. All铆, distintos grupos de personas fueron encerrados en periodos que iban desde unas pocas horas hasta los tres d铆as. Despu茅s, les conduc铆an en furgoneta hasta la frontera turca y los expulsaban ilegalmente. Los prisioneros aseguraron que no les daban comida ni agua, y que la polic铆a confiscaba sus objetos personales, incluidos los zapatos.

Tambi茅n fueron hallados veh铆culos con el logo de Frontex, la agencia de fronteras de la Uni贸n Europea, aparcados a pocos metros de estas jaulas, que dispone de al menos 10 oficinas en las inmediaciones de Sredets, como parte de la Operaci贸n Terra, destinada a luchar contra el tr谩fico de seres humanos.

La misma investigaci贸n public贸 un v铆deo en el que se distingue c贸mo recibe un disparo Abdullah Mohammed, que se encontraba en el lado turco de la frontera. El joven sirio, de 19 a帽os, asegur贸 que los tiros proven铆an de la polic铆a b煤lgara. 鈥淟a forma en que me apuntaba era muy directa, con una intenci贸n evidente. Dispar贸 a matar鈥, declar贸 el chico. Tanto el Ministerio del Interior como la Fiscal铆a General negaron los hechos.

Human Rights Watch ha denunciado repetidamente que los agentes b煤lgaros golpean, roban, desnudan y azuzan perros para atacar a los migrantes antes de expulsarlos a Turqu铆a. Por Lola Hierro

Espa帽a, pionera en colaborar con abusadores

Espa帽a no se encuentra entre los pa铆ses europeos que m谩s denuncias recibe por el trato a la poblaci贸n migrante. Pero tiene mucho de lo que avergonzarse. Muestra de ello son las discutidas devoluciones en caliente efectuadas sin ning煤n tipo de regulaci贸n ni fiscalizaci贸n, las afiladas concertinas colocadas en lo alto de las vallas de Ceuta y Melilla, 鈥攜 las vallas en s铆 mismas鈥, los disparos de la Guardia Civil en la playa ceut铆 de El Tarajal, donde se ahogaron 14 personas o la avalancha de Melilla, que dej贸 otros 23 muertos.

Pero Espa帽a es pa铆s pionero en colaborar con otros Estados africanos que no respetan los derechos humanos, como Marruecos o Mauritania, para limitar la llegada de indocumentados. Desde hace m谩s de una d茅cada est谩 consolidada la aportaci贸n de subvenciones y progresivamente las ha aumentado. Mauritania, en concreto, recibe 10 millones de euros anuales, a pesar de que ha sido se帽alado por Human Rights Watch por detener de forma arbitraria a migrantes y solicitantes de asilo, incluidos ni帽os, y a menudo en condiciones miserables. Tambi茅n practica expulsiones sumarias o colectivas y devoluciones forzosas, en algunos casos acompa帽adas de violencia.

Sin embargo, desde 2019, el mayor beneficiario de las ayudas espa帽olas es Marruecos. Ese a帽o recibi贸 una contribuci贸n directa de 32 millones de euros y en 2021 recibi贸 otros 30 millones de euros m谩s. Las detenciones extrajudiciales, las expulsiones a otros pa铆ses y las redadas en las fronteras son algunas de sus pr谩cticas habituales.

Desde el Gobierno afirman que su modelo para responder al reto de la migraci贸n desde 脕frica salva miles de vidas. 鈥淓s una pol铆tica que apuesta por la imprescindible cooperaci贸n con los pa铆ses de origen y tr谩nsito, y por la lucha contra las mafias que trafican con personas, y ha demostrado su eficacia鈥 indica una fuente del Ministerio de Interior, que recuerda que Espa帽a ha reducido las llegadas irregulares y ahora es una de las rutas menos numerosas de Europa, y tambi茅n que ha conseguido evitar en origen entre el 30 y el 40% de las salidas. 鈥淓sto significa entre un 30 y un 40% menos de vidas que se ponen en peligro en terribles traves铆as mar铆timas. Quien proponga una pol铆tica migratoria que no tenga en cuenta a los pa铆ses de origen y tr谩nsito es que no ha entendido el fen贸meno鈥, a帽ade. Por Lola Hierro

Marruecos: sombras de una estrecha cooperaci贸n

Marruecos colabora en el control de la presi贸n migratoria irregular desde el sur del Mediterr谩neo. A cambio, la 煤ltima partida de la UE que recibir谩 su Gobierno asciende a 500 millones de euros. Su actuaci贸n arroja sombras sobre el respeto a los derechos de los migrantes.

Varios miles de subsaharianos viven atemorizados en los alrededores de la estaci贸n de autobuses de Casablanca y en barrios perif茅ricos de otras ciudades. Sobre ellos pende la amenaza de la deportaci贸n a Argelia, cuyas fronteras llevan tres d茅cadas cerradas a cal y canto, o el alejamiento forzoso en autobuses hacia provincias del interior o el sur del pa铆s. Tambi茅n corren el riesgo de acabar encarcelados. 鈥淢arruecos sigue deportando a muchas personas desde el norte del pa铆s鈥, constata Jadiya Inani, directora del 谩rea de migraciones de la Asociaci贸n Marroqu铆 de Derechos Humanos (AMDH).

Varios chicos de origen subsahariano se dirigen al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), tras saltar la valla de Melilla, el 24 de junio de 2022, en Melilla. El grupo accedió a España saltando la verja de acceso al puesto fronterizo de Barrio Chino y fue agredido por las fuerzas de seguridad marroquíes.
Varios chicos de origen subsahariano se dirigen al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), tras saltar la valla de Melilla, el 24 de junio de 2022, en Melilla. El grupo accedi贸 a Espa帽a saltando la verja de acceso al puesto fronterizo de Barrio Chino y fue agredido por las fuerzas de seguridad marroqu铆es.Europa Press News (Europa Press via Getty Images)

Inani asegura que cada vez que surgen protestas entre los habitantes de las ciudades marroqu铆es por la presencia masiva de migrantes irregulares en sus calles, las autoridades ordenan nuevas expulsiones hacia otras regiones. 鈥淒e este modo, Marruecos intenta mostrar a los pa铆ses europeos que es el gendarme que vigila sus fronteras鈥, advierte, 鈥測 de paso impide que los subsaharianos puedan llevar una vida estable鈥.

El sudan茅s Basir (nombre ficticio para proteger su identidad) fue expulsado al menos dos veces hacia la regi贸n de Uchda, fronteriza con Argelia. Oculto en Marruecos, aguarda desde hace seis meses a que la Embajada de Espa帽a en Rabat responda a su petici贸n de protecci贸n internacional. 鈥淓sperar茅. No voy a volver a saltar la valla de Melilla ni me subir茅 a una patera鈥, promet铆a recientemente.

Algunos migrantes irregulares se encuentran encarcelados, seg煤n la AMDH, 鈥渆n condiciones inhumanas en centros ilegales que no forman parte del sistema penitenciario marroqu铆鈥. Muchos de ellos se han dirigido hacia el sur de Marruecos y el S谩hara para intentar alcanzar las islas Canarias, una ruta mucho m谩s peligrosa que la del Mediterr谩neo. Por Juan Carlos Sanz

Polonia, Lituania y Letonia: herederas de la brutalidad

鈥淯rgente: 11 ni帽os y 13 adultos de Siria e Irak han estado acampados al otro lado del muro durante tres d铆as. Hoy, los servicios de Bielorrusia les amenazaron con que si no iban a Polonia ser铆an cazados con perros. Como prueba, les mostraron a una ni帽a congole帽a que hab铆a sido mordida鈥. Este mensaje fue publicado el 27 de mayo en el Twitter del Grupo Granica, una ONG polaca dedicada a asistir a migrantes en la frontera de Polonia con Bielorrusia. No es el 煤nico caso. En las redes sociales y en los informes de las principales agencias internacionales de derechos humanos abundan las historias de ni帽os atacados por perros, de huesos rotos por palizas policiales, de familias durmiendo en el bosque, de muertos. En concreto, Granica ha contabilizado 48 fallecidos desde 2021. Otros murieron en la frontera con Letonia y Lituania, asegura Amnist铆a Internacional.

El movimiento de inmigrantes en las fronteras que Bielorrusia comparte con Polonia, Letonia y Lituania ha crecido desde 2021. Y desde entonces, estos tres pa铆ses han emulado las peores pr谩cticas de otros Estados europeos.

Varios guardias fronterizos armados y agentes de policía vigilan la línea fronteriza de Polonia con Bielorrusia en enero de 2022.
Varios guardias fronterizos armados y agentes de polic铆a vigilan la l铆nea fronteriza de Polonia con Bielorrusia en enero de 2022. SOPA Images (SOPA Images/LightRocket via Gett)

En el verano de 2021, los tres invocaron el estado de excepci贸n para legalizar las devoluciones en caliente, un flujo in crescendo que obedec铆a a lo que estos pa铆ses y la Uni贸n Europea consideraron un intento del presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, de utilizar a los migrantes como arma de presi贸n pol铆tica. As铆, expulsan ilegalmente, y a veces con violencia, a migrantes y solicitantes de asilo a Bielorrusia, donde sufren graves abusos, como palizas y violaciones a manos de las fuerzas de seguridad.

En 2023, las entradas se han reducido por las medidas represoras. El pasado 18 de agosto, Lituania cerr贸 dos de sus seis pasos fronterizos con Bielorrusia, medida que se suma a la legalizaci贸n el pasado mayo de las devoluciones en caliente y a la creaci贸n de un cuerpo de polic铆as voluntarios a imitaci贸n del de Hungr铆a, otro pa铆s con un largo historial de abusos y maltratos. Estos agentes adquirieron el apodo de 鈥渃azadores de migrantes鈥 por su abuso de armas de fuego, gases lacrim贸genos y perros adiestrados.

En abril, Letonia tambi茅n hizo una reforma legislativa similar. Amnist铆a Internacional recopil贸 en un informe m谩s de medio centenar de testimonios que describen a 鈥渃omandos鈥 de las fuerzas de seguridad camuflados con pasamonta帽as y armados con porras y pistolas el茅ctricas para propinar palizas y descargas. Por Lola Hierro

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Nathan Rivera
Allow me to introduce myself. I am Nathan Rivera, a dedicated journalist who has had the privilege of writing for the online newspaper Today90. My journey in the world of journalism has been a testament to the power of dedication, integrity, and passion.

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