Caribe. La pasión lúcida por la independencia | En Profundidad

De entre todos los espacios urbanos de La Habana distinguidos por su tranquilidad, verdor y belleza, un nuevo entorno atrae por su contenido simbólico: el parque de los Próceres Caribeños. 

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“Un aldabonazo de conciencias”

Tal cual otra área dedicada a insignes patriotas africanos, ambos ubicados en el municipio Playa, se podría asegurar que son únicos de su tipo en el mundo, porque quién sino la mayor de las Antillas levantaría estandartes que dignifiquen tales esencias. Sus arbolitos aún incipientes, están aferrados a la tierra como a la historia y podrían ofrecer un día, la sombra donde se narren las luchas de nuestros pueblos.

 “Al hacer este parque estamos coronando un símbolo que está reflejando toda la intensidad y la capacidad que tienen nuestros pueblos”, dijo el presidente de la Academia de la Historia de Cuba, Eduardo Torres Cuevas, aquel día de su inauguración.

El parque de los Próceres Caribeños surgió con un propósito un año antes de declarar la pandemia que azotó al mundo. Es un homenaje a los luchadores contra el colonialismo y por la independencia de los países de la Comunidad del Caribe (Caricom), está dedicado a las ilustres personalidades de las gestas independentistas, las luchas antiesclavistas e inspiración para los que contribuyen a la historia de la región.

Escritora Nacy Morejón declama el poema “El Caribe” en inauguración del Parque de los Próceres Caribeños. I Foto: ACN

Dos gestas históricas sucedieron en el entorno caribeño coincidentemente el mismo día, pero en diferentes siglos. Los hechos revolucionarios ocurrieron el primero de enero; en 1959 aconteció el triunfo de la Revolución Cubana y la Revolución Haitiana, primera antiesclavista de toda América Latina, fue un primero de enero de 1804.

Quiénes sino nosotros deberíamos buscar ahora y mañana estas sombras arbóreas, para razonar cómo aún el despojo y la injusticia que inspiraron estos cambios, no se han alejado de este mundo. 

La vergüenza del colonialismo

Más de 80 antiguas colonias, morada de 750 millones de personas, han obtenido la independencia desde 1945 con la creación de las Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero aún el colonialismo y la ocupación extranjera siguen siendo una vergüenza, incluso para las Naciones Unidas. Suman 17 “Territorios No Autónomos”, con unos 2 millones de personas. 

La ONU fue creada bajo el control de aquellos liberadores del fascismo internacional, conocidos como “los aliados”, cuya intención se expresaba en la Declaración del Palacio de St. James en 1941, según los firmantes.

“La única base cierta de una paz duradera radica en la cooperación voluntaria de todos los pueblos libres que, en un mundo sin la amenaza de la agresión, puedan disfrutar de seguridad económica y social; nos proponemos a trabajar, juntos y con los demás pueblos libres, en la guerra y en la paz, para lograr este fin”. 

El año 1945 marcó un sueño de paz, aunque mantuvo la estructura de dominio. Por ejemplo, entre tanto se enfatizaba en el derecho a la libre determinación de los pueblos, por otro lado se avasallaron a los palestinos. Igualmente el “patrimonio” europeo y estadounidense de su “propiedad colonial”, permanecía incólume en África, Asia y América Latina. 

Sería necesario un diálogo permanente entre las “Potencias administradoras” para aplicar la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales, afirmaba la propia ONU. Todavía llueven las reuniones, las resoluciones y la letra muerta. 

En el próximo mes de mayo del 2022 se celebrará en Santa Lucía el Seminario Regional del Caribe sobre Descolonización. Antes, en febrero, el Comité Especial de Descolonización (C-24) celebró la apertura.

En igual contexto, hace unos años, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves dijo “este Comité de los 24, es muy importante para el futuro de los territorios no autónomos. Muchas veces nos dejamos llevar por discursos diplomáticos, pero tenemos que entrar en el corazón de los asuntos y debemos tener en cuenta la opinión de los pueblos subyugados, que tengan su voz y voto sobre quién debe dirigirles”.

Igualmente se refirió a los países que siguen viviendo bajo el yugo del colonialismo y enfatizó que sólo un país: Timor Leste, ha alcanzado la independencia en 2002, luego de la emancipación de Namibia en 1990.

La VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada en México en 2021, marcó un nuevo rumbo de unidad latinoamericana y caribeña. Ingentes esfuerzos demuestran el trabajo de esta comunidad para hacer realidad la necesidad de establecer a América Latina y al Caribe como Zona de Paz, tal como se proclamó en La Habana, durante la reunión de gobernantes en 2014.

También resalta una Declaración Especial de la VI Cumbre de la Celac, donde decretaron que el fin del colonialismo, la autodeterminación e independencia de Puerto Rico como país latinoamericano y caribeño, son tareas irrenunciables. A propósito de ello, el delegado puertorriqueño en Cuba, Edwin González, expuso la importancia de esta declaración para la causa independentista.

Producto de la invasión

Sin que se haya resuelto el flagelo del coloniaje en el mundo, la Asamblea General de la ONU insiste y declara el período 2021-2030 como el Cuarto Decenio Internacional para la Eliminación del Colonialismo.

Aunque algunas naciones alcanzaron independencia política, el neocolonialismo se instaló oportunamente para continuar el saqueo de esas regiones del mundo, señala la abogada Wilma Reverón, quien ha comparecido múltiples veces ante la ONU, en favor de la libertad de los presos políticos puertorriqueños y la independencia de Puerto Rico.

“Una de las tareas más difíciles que enfrentamos en el trabajo de descolonización, es el muro que nos encontramos en las mentes, no sólo de las personas que viven bajo el colonialismo, sino de las personas encargadas de trabajar con temas de descolonización”, precisó. 

La primera barrera que nos encontramos es el lenguaje que usan las instituciones dedicadas al trabajo de descolonización. Señala la licenciada boricua, considerando que desde la creación de la ONU existe un mentís entre la letra y la práctica impune.“Hoy en día esa contradicción no sólo sigue existiendo, sino que se ha acentuado en las acciones tomadas por el organismo con relación a Irak, Libia y actualmente en Siria”, enfatizó. 

“El colonialismo fue declarado como un crimen contra la humanidad y una violación flagrante de los derechos humanos. De la misma forma que al declararse ilegal la esclavitud ningún “amo” podía oponerse a la libertad de su esclavo alegando “titularidad” anterior a la abolición de la esclavitud, ningún país colonizador puede alegar que tiene título válido anterior a la aprobación de la 1514 (XV). Menos aún, cuando la obtención de dichos títulos fueron el producto de la invasión y ocupación de territorios con habitantes o con soberanía claramente establecida como en el caso de Las Malvinas, o por “cesiones” y “tratados” entre imperios delincuentes”, precisó la abogada Wilma Reverón. 

Sucede que en algunas islas caribeñas con sus respectivas metrópolis, los colonizadores aún determinan sobre los territorios, independientemente del derecho internacional. También los usan para proteger los intereses económicos de las potencias e imponen un control de los mismos. Entonces, no basta con decretar, sino denunciar como tarea educativa para despertar la conciencia de los pueblos sometidos al colonialismo.

La emancipación por venir

Específicamente en el Caribe, el periodo colonial ha durado cuatro siglos. En ese tiempo, 13 Estados figuran como naciones independientes, con una población relativa a 36 millones de habitantes.

Recordemos que aquella primera “ola” descolonizadora fue avivada por las colonias de América del Norte y por la Revolución Francesa, por lo que la Revolución Haitiana significó el paso a la primera república en 1804.

El orden colonial en Mesoamérica y el sur continental se mantuvo hasta la teórica soberanía de Santo Domingo y Cuba, que vivieron el hundimiento del imperio español y la presencia impuesta del imperio estadounidense, entre 1895 al 1901. Después de la Segunda Guerra Mundial, surgieron nuevos Estados insulares emancipados en las Pequeñas Antillas inglesas. 

Para el especialista en Historia de América Latina, licenciado Adrián Francisco Pereira Castellón, en el Caribe el proceso descolonizador es también una necesidad de las Metrópolis. 

El mismo transcurso colonizador fragmentó a las ínsulas, más que la evolución de la tierra. En la década del 60 del siglo XX, Inglaterra inició la concesión de independencia a las colonias. No sigue así para las colonias francesas y holandesas, al ser fracturadas por la asimilación o departamentalización. Ahí entra la categoría eufemística de provincias francesas de ultramar.

Ubicado en el mar Caribe, con islas y costas al sureste de América del Norte, al este de América Central y al norte de América del Sur, más que un área geográfica, el Caribe es una suma de sufridas experiencias esclavistas y de la división internacional establecida por el gran capital, donde resultan varias las identidades culturales, étnicas y lingüísticas, con formas socioeconómicas heredadas. 

Al decir del reconocido creador del concepto de “criollización” o mestizaje consciente de sí mismo, el escritor antillano Édouard Glissant definió al Caribe como un ensayo de todos los imperialismos, espacio multirracial y plurilingüe. Del racismo heredado dijo, “no es lo que me oprime, sino lo que me lastra”. 

El Caribe es el imaginario antillano donde se intentó reducir la vida al sistema esclavista, de mujeres y hombres traídos a la fuerza, desarraigados de África para “morivivir” en las islas antillanas o en América. Son negros, mestizos y blancos quienes luchan contra la explotación y la segregación racial. Es su aporte lo que conforma la mística antillana, el mundo nuevo pleno de tradiciones diversas, religiosas y culturales.

El escritor martiniqués en lengua francesa Frantz Fanon, en su primer libro de 1952: ‘Piel Negra, máscaras blancas’, describió el impacto con el racismo europeo, descubierto justamente en la armada antifacista de De Gaulle. 

Fanon es reconocido como un pensador humanista radical, en el tema de la descolonización y la psicopatología del colonizado. El también psiquiatra, filósofo y escritor, legó una influyente obra que abarca estudios poscoloniales, la teoría crítica y el marxismo. Se opone al concepto de negritud, estudia el impacto del coloniaje sobre los dominados y expone una articulación de la lucha contra el racismo.

Frantz Fanon se expresa en contra de la colonización política, ideológica y cultural, a partir de un movimiento universal de mejoramiento humano, la desalineación de las víctimas del racismo y de los racistas mismos. 

“Los condenados de la tierra” es el último libro de Frantz Fanon, donde describe cómo opera la ideología dentro de la lucha colonial, imprescindible para pensar en lo que sucede en el citado Tercer Mundo. 

El escritor muere de leucemia tres días después de recibir el libro impreso. Su obra revela una sorprendente actualidad, donde el universo del colonizado es fragmentado en dos y las desigualdades nunca podrán ocultar la realidad humana. Este revolucionario martiniqueño fue referente para luchadores universales como Nelson Mandela, Ernesto Che Guevara, Amílcar Cabral y Agostino Neto, entre otros.

Su hija Mireille Fanon-Mendès-France, quien encabeza una Fundación a nombre de su padre, es profesora en derecho internacional y resolución de conflictos. También colaboró con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Fungió como experta del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre los Afrodescendientes y publicó un artículo donde enfatiza que la resistencia continúa: “Fanon nos exhorta a no abandonar la lucha en este espacio social, donde las mujeres y los hombres ordinarios pueden poner nuevamente en discusión y desplegar la energía y la sabiduría de un verdadero proyecto político”.

La obra de Fanon es una sentencia sobre los riesgos posteriores a la independencia. En vísperas del 61 aniversario de su muerte, referimos la cita de su hija, escrita diez años atrás: “El pensamiento de Fanon continúa inspirando hoy a todos los que combaten para el progreso del hombre en todo el planeta. En este mundo donde el sistema de la opresión, el atropello del humano no para de renovarse y de adaptarse, su pensamiento es un antídoto contra la renuncia. Es el arma de una pasión lúcida para el combate incesante por la libertad, la justicia y la dignidad de mujeres y hombres. La liberación de los pueblos y de los individuos de la esclavitud y de la alineación, queda como un objetivo, la emancipación está por venir”.